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EL PARAÍSO

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El paraíso es dejar de pedir permiso para existir

 

El paraíso no es la delgadez. Es dejar de encogerse para no molestar. Es ocupar espacio sin justificarse. Es decir basta a la culpa, al diagnóstico automático, al "te lo digo por tu bien".

 

El activismo gordo (o antigordofobia) nace justo ahí. Cuando el silencio se rompe, cuando lo que parecía un problema individual se nombra como lo que es, una violencia estructural. 

 

Colectivizarse es entender que no estamos solas. Que no estamos rotas. Que lo roto es un sistema que necesita cuerpo disciplinados, dóciles y avergonzados para poder controlarlos. Y que cuando los cuerpos gordos se organizan, hablan, se muestran y se ríen... algo se descoloca.

 

La diversidad corporal no es un lema bonito. Ni un concepto abstracto. Es una amenaza para una industria, la de la belleza y la delgadez, que vive de hacernos sentir insuficientes. Que se enriquece convenciéndonos de que debemos cambiar

 

También es política.

Es resistencia cotidiana.

Es existir sin pedir permiso ni disculpas.

 

Aquí no hay finales cerrados ni moralejas. Hay referentes, redes, cuidados y lucha compartida. Hay orgullo, rabia y placer. Hay desobediencia.

 

Porque el paraíso no es llegar a un cuerpo normativo. El paraíso es vivir en el cuerpo que tienes. Es compartir con otras, con otros. Sin aguantar más violencia.

 

Entre los recursos encontrarás una maravillosa ponencia de la experta en género y activista antigordobia, Alejandra Oyosa, sobre las posibilidades de las corporalidades gordas, además de la guía sobre gordofobia editada por el Instituto Canario de Igualdad

 

Este camino no se detiene aquí. Ahora comienza... 

RECURSOS